lunes, 21 de enero de 2008

¿Pato cojo?

Se denomina el síndrome del pato cojo al fenómeno político consistente en la pérdida de apoyo que los gobiernos suelen tener de sus propios partidos y partidarios en su última fase, y que deriva de que los políticos más cercanos empiezan a operar más en conformidad a las expectativas de gobierno futuras que a las del gobierno actual. Caso típico es del del período que media entre la elección de un primera mandatario y su asunción en el poder, cuando hasta el propio mandatario saliente consulta sus decisiones más importantes con el que le va a suceder.

Este fenómeno parece ser más significativo en la medida que los períodos de gobierno, especialmente en los regímenes presidenciales, son más breves. En Chile, el actual gobierno aún no completa 2 años, y en el seno de sus partidos de apoyo se ha producido la mayor sangría de parlamentarios alineados. Los más sonados corresponden a los senadores Fernando Flores y Adolfo Zaldívar, que han renunciado a los partidos que los eligieron, PPD y DC, respectivamente, y han provocado que la Concertación pierda la mayoría absoluta con que contaba en esa rama del Congreso ¿Pato cojo? No estrictamente. Además, los involucrados generalmente no lo reconocen así, puesto que siempre hay motivos más nobles que pueden "explicar" las desafecciones.

Sin embargo, hay signos de síndrome. La Presidenta de la República ha reorganizado su Gabinete de ministros, introduciendo figuras de peso de los partidos que la apoyan. En el principal ministerio, el del Interior, ha designado a una figura fuerte de la DC, de pleno apoyo de la presidenta del Partido, y en Obras Públicas, nada menos que al presidente en ejercicio del PPD. Como se ve, las figuras más fuertes de los partidos de los cuales precisamente se desligaron los senadores Flores y Bitar, siendo un objetivo claro lograr que los partidos continuen alineados con el destino de los proyectos y con la acción del Gobierno. La Presidenta siente que es necesario revitalizar el proyecto de gobierno, insuflar pasión, y no es raro que se refiera a su mandato como un partido de fútbol, en el que ahora viene el segundo tiempo, y en que no sólo deben marcarse goles, sino "golazos" según su expresión.

En paralelo, los dirigentes políticos más afines al Gobierno se esfuerzan por no dar espacio para que aquéllos que abandonaron el apoyo al Gobierno puedan tener alguna recompensa de los partidos de oposición y ver premiada su acción con una proyección política promisoria para el futuro. Esto se está jugando en la conformación de la Mesa del Senado, en que el acuerdo que estaba vigente para sustituir al actual Presidente ya no tiene vigencia, como un indicio más de la probable situación de pato cojo de la Presidenta.

1 comentarios:

A las 3 de noviembre de 2012, 9:09 , Blogger Tábano ha dicho...

Gracias por tu oportuna definición. En Chile los partidarios de Piñera temen a ese síndrome, porque todos quieren hacer sus maletas y evaluar un mejor escenario para la siguiente administración. Ahora entiendo el significado de esa expresión.

 

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