viernes, 4 de abril de 2008

Dioses con pies de barro

El Tribunal Constitucional ha acogido la presentación de los partidos políticos de la derecha chilena y ha establecido que la denominada píldora del día después es inconstitucional, en votación de 5 a 4. Los expertos, a quienes la Constitución Política ha reservado el derecho de preservar el fondo duro de la ideología de la dictadura militar, están divididos, tanto que bastaba que uno de los que votaron a favor hubiera sentido afinidad con los de la ocasional minoría para que hubiera sido rechazada la presentación.

Tal división de pareceres resulta absolutamente contradictoria con la idea que legítimamente tiene la ciudadanía de lo que es una resolución conforme a Derecho, y muy especialmente cuando se resuelve en un altísimo Tribunal como éste. Lo que se esperaría es que un tribunal compuesto de juristas tan connotados resolviera con un amplio acuerdo en todas las materias en que fuera consultado, porque ése es el sentido de la consulta; que señalen, sin lugar a dudas, la constitucionalidad o no de lo que se les pide. Sin embargo, no es así. La decisión por votación estrecha es una decisión dudosa; da lugar a la sospecha de que no es la Constitución la que habla por boca del Tribunal, sino que son los propios magistrados los que interpretan las disposiciones constitucionales conforme a sus particulares valores y creencias.

Toda votación dividida debilita la legitimidad del Tribunal Constitucional, apaga su aura, y deja entrever que en él se agitan las pasiones con tanta fuerza como en mundo político del día a día. Los dioses han bajado del Olimpo y sus pies han contactado el barro.

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